martes, 3 de noviembre de 2009

Sobre la poesía

Creo que toda poesía nace al borde de la muerte, al borde de la noche y de los ojos y del insomnio. Atravesar el claro de los bosques es ir incendiándose desnudo, terrible. Sentir al amor nombrando objetos inalcanzables, es sentir la poesía o la poética de lo inasible. La labor del poeta no se agota en las imágenes o las palabras, sino en la vida, en la bohemia preciosa que nace de los prostíbulos y los bares. Sentir la poesía es como arrancarle la piel a los ciervos, a los animales que entre la lluvia encienden sus ojos. El poeta jamás miente, porque es la divinidad la que posee su verbo. El poeta debe aceptar la promesa que la noche le deja como herencia (herencia difícil). La calma como ese mar que espera a los amantes no le pertenece, porque él aguarda en los puentes al suicida, para dejarse seducir por la muerte, por la ensoñación inasible de la poesía.

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