Estas últimas palabras
Se leen de los árboles
Es como tomar un café
y nombrar al suicidio
Simplemente reconocer
la muerte en los periódicos
esa piel transparente
que jamás se pronuncia
te dije acaso que la eternidad
se nos va acabando- no importa no te importa
no es de interés público/
Ayer nadie me entendía
es gracias al lenguaje
que llegué a no decir nada
o es gracias a la poesía
que para jodiendo con su “después te explico”
Retomando:
-tus manos se alzan y es la lluvia
la que intento nombrar
-en los caminos se detiene tu canto/
tu imagen la sombra fantasma entre mis ojos
un animal en tus piernas= una constelación nueva se origina
desde el incendio
Es tan fácil escribir esto y prenderle fuego
Tú lo sabes
Es como tomar un café
Y nombrar al suicidio…
lunes, 13 de septiembre de 2010
domingo, 5 de septiembre de 2010
Sobre el amor
El amor es reconciliación con lo no esperado, insatisfacción de verbo, buscar ese fantasma entre tus ojos, el tiempo se alza y acaso se comprende, deja de ser cuerpo y esto no resulta ser incómodo. El amor como la poesía es ritual de manos quemando encuentros jamás dados, es un lugar que se deja que jamás se ocupa o si se ocupa luego llega un exorcismo de ausencia, las ventanas, la tempestad de unos cabellos o caballos creando nuevos caminos. El amor es resultado de todo aquello que es fuego en tanto espanto, en tanto búsqueda llena de insomnio, de pájaros, de estaciones que desbordan nuestro cuerpo. Es palabra que jamás llegaremos a pronunciar, o acaso es nuestro en la noche entre peces devorando nuestro sueño, en la vigencia del lucero en nuestros labios. Para el amor no hay pregunta porque entre el bosque él no se halla, no nos halla en cuanto queremos descubrirlo, y si acaso lo alcanzamos una navaja llega a cercenar ese espejo que nos inventa. Él cuando se abrasa en el palimpsesto que es cuerpo, arena, memoria celeste, huella de lluvia que se precipita en nuestra frente, la alucinación de un rostro que nos arrastra entre pasadizos, la cumbre ultima del poema, resulta no ser milagro o maravilla porque es desconocimiento vital que nos arroja del paraíso…
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