
Releyendo el canto II de este gran poemario, como es Altazor realizado por el chileno Vicente Huidobro, me encuentro con imagenes que no me son faciles de olvidar, con respiraciones de fatigas lejanas y golondrinas atravesadas por el viento, con creaciones muy ingeniosas y trabajadas por el vate chileno. Vicente es sin embargo como lo demuestra este canto, un poeta enamorado no solo de una mujer mas hermosa que el relincho de un potro en la montaña, sino de la poesìa misma, de la poesìa en cuanto paso rutilante ante nuestros ojos, de aquella rosa que florece en manos del pequeño dios que es el poeta.