viernes, 25 de diciembre de 2009

I


Extraño tu cuerpo invadiendo la noche
de peces y párpados
El humo de aquellas cartas azules
que alguna vez me escribieras
Los caracoles me traen el mar
lleno de espejos y cantos
Si alguna vez te dejé en el cieno
vestida de blanco
como el sueño o las aves
fue para extrañarte
para desnudo arder en el camino

Ahora el silencio
Lejos está el cortejo de sombras
que entre los árboles era cierto
las manos tórridas
alcanzando la piel clara de los ciervos

En las ciudades la lluvia
muestra su canción llena de presagios

Ahora tu rostro se cubre de incienso
como la noche que entre tus piernas deja
esa procesión llena de fuegos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario